miércoles, 3 de mayo de 2017

Música Popular Chilena, Parte 7.


Mucho se ha escrito de Violeta Parra, pero no podemos dejar de mencionarla en la música popular chilena, y además que siempre es conveniente tener "todas" las miradas a esta gran cultora de nuestra música.

Aprovechando esto, también los invito (en caso de no haber leído) a "hojear" el "Especial de Violeta" que está en estas páginas.

Del libro "Música Popular Chilena 20 años. Varios autores. 1970-1990.

Violeta Parra por Tita Parra.


 
VIOLETA PARRA.

Cuando hablamos de Violeta Parra, nos encontramos frente a un genio creador universal, difícil de abordar en pocas páginas.
Y si hablamos de música popular chilena, o particularmente de Nueva Canción Chilena, necesariamente tenemos que hablar de Violeta Parra. Se han hecho muchos estudios, análisis, tesis, artículos, ensayos y biografías acerca de la vida y obra de Violeta Parra.

Aun así, ella mantiene siempre un misterio y una asombrosa incomprensión.
Violeta Parra es un fenómeno artístico extraordinario, cuya obra está estrechamente unida a su vida, en un intenso proceso sicológico, artístico y emocional, a la vez integrado a un contexto social y político específico en Chile, América Latina y el mundo.

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Son muchos los elementos que intervienen en la magnitud de su arte, y muchas las repercusiones de su obra, que a lo largo de varias generaciones, lejos de perder vigencia, ha ido creciendo.
Su origen campesino, en primer lugar, la convierte en folclorista.

Recorre el país con guitarra y grabadora, recogiendo tesoros que estudia e interpreta con dedicada pasión. Allí encuentra sus primeras fuentes de inspiración, aprendiendo poesía popular, ritmos, melodías, temáticas, formas y estilos diferentes. Descubre reglas de composición que luego domina muy fluidamente en la creación de sus propias canciones.

Se trata del canto "a lo pueta", profundamente popular, de gran  riqueza poética y de forma muy elaborada. Es el cantor popular, anciano y sabio, que transmite toda la tradición en sus extraordinarios cantos, "A lo divino" (Dios y el cielo) y "A lo humano" (el hombre y la tierra). El canto "a lo divino" se canta en ocasiones religiosas como el "velorio del angelito", pasando de un tema a otro con cuartetas improvisadas, que se denominan "por saludo", "por padecimiento", "por sabiduría" y "por despedida".

Los cantos "a lo humano" se cantan en las reuniones de cantores populares. Aunque son dedicados al hombre y a la tierra, también tienen una inspiración religiosa."Los cantores populares" -dice Violeta Parra- "viven con una Biblia bajo el brazo". Sobre este fondo religioso, elevaron los cantos más sorprendentes:"por el ladrón profano", "por el mundo al revés", "por los números" y "por filosofía".
Décimas. La cena ya se sirvió. Violeta Parra.

Los textos de estos cantos están organizados en la forma de décimas y cuartetas que, a su vez,pueden ser " encuartetados", "contrarrestados", "mochito"( libre) y "por redondilla". El trabajo de recopilación fue hecho a pulso y sin ningún tipo de ayuda.

Recorrió los rincones de Chile, de norte a sur, visitando comunidades indígenas, dando a conocer, desde las danzas de La Tirana hasta los bailes de Chiloé, las canciones pascuenses y los cantos indígenas.

Violeta ya es un árbol con raíces que crecen profundamente hacia el interior de la tierra, lo que le permite crecer hacia arriba, creando un follaje riquísimo y un florecimiento exuberante cuando emergen sus propias canciones.

Su experiencia y sensibilidad, la escuela de su vida, su talento y creatividad, su capacidad de trabajo, su conciencia, su lucidez y su visión penetrante, se conjugan armoniosamente en la composición de canciones que abordan las temáticas más diferentes.

Desde la crítica social ante la injusticia y la pobreza, el dolor, la vida y la muerte, el nacimiento, lo humano y lo divino, el bombre y sus interrogantes existenciales, la hipocresía del sistema y sus gobernantes, los falsos valores, hasta el amor, la ternura, la celebración, el sentimiento, la inocencia, la flor más delicada. Nada queda fuera de sus ojos y de su alma inquieta: la poesía, la música, las melodías y los ritmos fluyen día a día sin cesar.

En este proceso creativo tan intenso. Violeta empieza a hacer música popular contemporánea, combinando instrumentos folclóricos, incorporando el guitarrón, charango, cuatro, zamponas, tarkas, quenas, cornos, bombo y percusiones variadas, rompiendo esquemas tradicionales y creando nuevas formas musicales, como en las "Anti-cuecas", "El gavilán" y "Tocata y fuga".

"El Gavilán", Violeta Parra.



El espectáculo es también colorido, la puesta en escena es completa; está la presencia indígena, la danza, el rito, el grito y el silencio. El teatro, las artes plásticas, la naturaleza entera, la gente. Todo se plasma en obras de arte, entrega y comunicación, forma de vida, autenticidad y verdad sin concesiones.

Violeta Parra no se deja atrapar. Los parámetros habituales de análisis no la pueden alcanzar. Se hizo universal, no sólo como artista completa, o como gestora de la Nueva Canción Chilena, sino además como creadora de una identidad cultural que Chile hizo suya, con raíces profundas, riqueza de elementos, rebeldía y libertad total.

Cada expresión musical que surge después de Violeta Parra, de alguna manera ha heredado esa identidad que antes estaba diluida, perdida, sin forma, sin fuerza, sin vida.

Violeta Parra hizo historia en la música popular chilena, rompiendo fronteras y abriendo caminos insospechados a las nuevas generaciones.

" EI amor es torbellino
de pureza original
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino
detiene a los peregrinos
libera a los prisioneros
el amor con sus esmeros
al viejo  lo vuelve niño
y al  malo sólo el  cariño
lo vuelve puro y sincero".


Volver a los 17, Violeta Parra.


Fotografías: 1) Violeta Parra, "Viola Chilensis por el ilustrador Marcelo Escobar. 2) "La cantante calva", arpillera de Violeta Parra.