lunes, 3 de abril de 2017

Dichos de mi Abuela.



                                                 Chispazos de la Conquista por Tabaré.

Nuevamente se nos aparece nuestro amigo Enrique Muñoz Abarca, con un tema que nos apasiona, el lenguaje, la escritura, la literatura y todo lo relacionado. Esto para nosotros es una diversión, jugar con el lenguaje, escribir correos como si estuvieramos en los tiempos de La Colonia, o en Europa en la corte de la monarquía española, recordamos que en la península ibérica coexistían y se entrelazaban, pues, tres tradiciones culturales, tres religiones, cinco lenguas (castellano, catalán, portugués, vasco y árabe)  y cinco reinos. Por lo tanto, el escribir, que es un deleite, para nosotros es normal redactar con términos y giros tomados de otros idiomas, o "dichos" que uno ocupa en su casa (heredados de nuestros abuelos, de origen campesino u obrero, llegado a Santiago en busca de un futuro mejor).




En un correo anterior, nos "carteamos" harto, me explicaba... "Considerando que ya nosotros, que no somos tan ancianos aún, a veces los muchachos no nos entienden y se quedan pestañando frente a un término fuera de uso y para ellos desconocido. Como mi señora le dijo a mi nieta: "bien dije el muchachito... (todavía se está riendo la tontorrona) mi hijo, por su lado, se mata de la risa y a veces piensa que son inventos nuestros y hay que mandarlo "al Tiempo de la Radiolina" para que compruebe. Ocurrió con Fosfatina Falier y Cocoa peptonizada Raff".

Así con este "enunciado", vamos a lo que nos interesa, el artículo de nuestro amigo Enrique titulado: "Dichos de mi Abuela", pero antes...



Unas palabras, a manera de preámbulo...


Que el idioma, el lenguaje, sea una función cultural dinámica, a nadie lo lleva a duda. El cambio y la evolución son factores permanentes.  Lo vemos en lo cotidiano cuando escuchamos a los más jóvenes expresarse con palabras, para nosotros, nuevas y poco entendibles.  O bien términos que habían entrado en desuso y sin embargo vuelven con una connotación diferente. Nuestros padres utilizaban términos que nosotros hemos desechado  y ellos lo mismo de sus propios padres. Y así, suma y sigue.

En lo personal, y por haber asimilado muchos términos usados por mi abuela, espontáneamente trato de ponerlos en terreno y la reacción ha sido que los interlocutores quedan pestañando,  porque no los conocen o nunca los han escuchado. O, simplemente les parece gracioso.

Me ocurrió hace algunos años, llevando a mi hijo y algunos compañeros a una fiesta. Pedí que me precisaran la dirección para afinar el recorrido. Me la dieron, entonces les comenté: “…bueno, terciamos por este lado y ya estamos…” Resultado: risotadas que más parecían un coro de hienas en celo. ¡¡Terciamos…jajaja, terciamos…ahahaha!  De hecho, todavía me hacen burla cuando se acuerdan.

Y resulta que mi abuela materna, Enriqueta Pizarro Iturriaga, los usaba a menudo.  Nacida en la zona de Santa Cruz, se avecindó en Santiago (sin haber estado nunca antes), con sus cuatro hijos, en la década del veinte del siglo pasado, y enfrentó sola la pelea mediante la costura para salir adelante y sacar un buen producto de sus chiquillos. Entre ellos mi madre, profesora normalista.

Por la misma razón, como educadora, ella tuvo que depurar su vocabulario, pero entre una y otra, aparecía claramente la provincia y su origen campesino.

Como no soy un docto en cuestiones de lenguaje, no podría  pretender un trabajo académico y trascendente. Se trata solamente de un compendio de los términos que he logrado rescatar y otros aportes de personas mayores que, de pronto, los utilizan.  Son los que alguna vez le escuché a mi abuela y que con el tiempo los había olvidado. Más que la definición formal,  el intento es entregar una referencia de uso y las circunstancias en las cuales se usaron.  Los mayores, seguramente identificarán algunos. Para los más jóvenes puede resultar curioso y hasta un poco entretenido. Cualquiera de las dos situaciones validarán el intento.

Enrique Muñoz Abarca.



DICHOS DE MI ABUELA

Acabo’e mundo: Desgracia mayor. Apocalipsis. En los terremotos se escuchaba decir: ¡¡Dios mío, si esto es acabo’e mundo!!

Acontecido: Se dice de la persona que siempre cuenta algo negativo, que le pasan cosas, generalmente malas. Fatalista, “quemado”.

Al  cejo: Poner en posición diagonal.

Andaba como un quique: El quique es un pequeño roedor cordillerano cuyos movimientos son muy violentos. Pareciera que anda siempre rabioso. Se allí la asociación con la conducta humana.

Angurrientos: Hambreados, glotones, comilones.

Atorrante: Vagabundo, persona en situación de calle. Al parecer el término se originó en Argentina. La industria Torrant fabricaba los grandes tubos de alcantarillado. Mientras estaban apilados, los indigentes se guarecían en su interior.

Apihuelar: Término campesino. Se refiere a estrellar, dominar al animal ya sea con el caballo o con el lazo

Al soslayo: Se refiere a una mirada maliciosa, de lado, desconfiada o socarrona.

Biógrafo: Cine. El término volvió a la vida como nombre de fantasía de un cine, como para darle un sentido “como los de antes”.

Botica: Farmacia  del tiempo en que los farmacéuticos elaboraban los remedios utilizando los componentes esenciales. De ahí viene eso de “despachar la receta” La receta era la fórmula que daba el doctor.

Buena chuntería: Buena puntería; se usa también como “al achunte”, es decir, como suponiendo, jugándosela por una opción.

Boliche: pequeño local comercial, poco surtido y de venta mínima.

Cambucha : pequeño volantín barato fabricado con papel de diario, mediante un plegado ad hoc. Se le conoció también como “choncha”

Carnal: Pariente o amigo del alma.

Cachuchazo: Bofetada, aletazo. Generalmente aplicado en la cabeza y con la mano abierta

Cabro porro: Alumno flojo, dejado, de mal rendimiento.

Cabro sabido: Muchacho inteligente, inquieto por aprender.

Cacharpeado: Muy bien vestido. El término deriva de “cacharpas”, que se puede entender como taperas de cama o ropa.

Chinchel: Local de expendio de licores, muchas veces clandestino, sucio y desordenado

Choquero: Tarro de conservas habilitado para tomar “las chocas” (desayuno) Se calienta directo al fuego y a modo de asa se le adapta un alambre torcido. Se usa mucho en las faenas de camino y en ferrocarriles, en tiempos de máquinas a carbón (muy a contrapelo de mi abuela, que no entendía por qué sus parientes ferroviarios no usaban, simplemente, una taza)

Cuchitril: Pieza o local de “mala muerte”, generalmente desaseado y desordenado.

Dar el mal paso: Hace referencia a las huasitas que se venían a trabajar a la capital y muy luego quedaban embarazadas de algún capitalino pillete que se las engrupía.

Dar huasca: Se refiere a acciones brutales, desmedidas y sin control. Muchas veces de maltrato animal o signo de poca inteligencia “…y ahí estaba el tonto, dele huasca…”

Enjuta’o: Bien colocado o pegado; Estar bien junto a…

El desvaide: (término de antiguos constructores) Dos hojas de ventanas cortadas en ángulo recto y muy justas, se pegan al cerrar. El desvaide es una pequeña desviación del corte para solucionar este problema.

Empetrencarse: Subirse, encaramarse. Muchas veces tiene una connotación sexual “…y el huaso se le quería empetrencar a la niña…”

Envanecido: Creído, orgulloso. Persona a quien se le subieron “los humos a la cabeza”

Esperecidos: Hambreados, muertos de hambre.

Enclenque: Débil, flacucho con poca fuerza p’a la pega.

Estar cargado: Proviene del “mal de ojo”   Alguien “le hizo un mal” y la persona presenta síntomas extraños, flaca y desganada.

Estropicio: Situación caótica, de extremo desorden “…¡¡Por Dios, si dejaste el estropicio en la cocina…”

Fachoso: Varón de buena figura, bien vestido; para mi abuela tenía que ser por lo menos macizo, signo de buena mesa y los medios para sustentarla. Es decir, dueño de fundo.

Ganarse por este lado: Tomar ubicación, instalarse.

Jutre: Es el patrón, el jefe, el que manda. Se suele decir “…p’tas el gallo ajutrao…”

Le clavaron el mono: Se utiliza cuando un varón queda embrujado por una mujer, producto de algún extraño sortilegio o filtro amoroso. La mujer tiene un monito de trapo que representa a la víctima y según donde lo clave, el varón siente el mismo dolor. Algunos se referían a este fenómeno como “le dieron agüita de poto”, o “se lo fumaron”

Mandar razón: Mandar un recado

Mal de ojo: Las personas de “vista pesada” tienen la capacidad, con o sin intención, de enfermar a terceras personas. A veces con solo alabar a la guagua, ésta quedaba con severos síntomas. Había entonces que “santiguar”.

“Ministro” (término campesino), administrador de fundo.

Misiá: Trato deferente a una dama, generalmente la esposa del dueño del fundo o la dueña de casa de una familia pudiente. Posiblemente es una deformación del inglés, miss o mistress

No andar con tencas tencas: Se usa para pedir que se diga la verdad, no andar por las ramas con explicaciones raras y poco creíbles.

No hay pan que rebanar: Significa que no hay que elegir entre lo presente. “…puff, en esa familia no hay pan que rebanar…”

Ñecla: Pequeño volantín confeccionado con papel seda y ramas de escoba (Curaguilla), a modo de maderos. También significa persona débil, de poca capacidad y fuerza.

O’nde mean las viejas: Lugar próximo. Normalmente en el campo las mujeres frente a esta necesidad no se alejan mucho por seguridad, sobre todo en la noche.

Palo grueso: Ricachón, pudiente. Se nota porque en la vivienda, si se trata de maderas no se anda con chicas. Y se nota a la vista.

Papirote: Golpe que se aplica a los niños como medida correctiva.

Persona de sangre pesada: Personaje desagradable, antipático, difícil de aceptar.

Peleando como güiña: Pelea violenta asociada al comportamiento de la güiña, gato salvaje de la cordillera. Incluye rasguños y mordiscos.

Piojo resucitado: Individuo que ha pasado por un período de escasos recursos y que luego se recupera e invoca su pasado aristocrático.

Pollo a la pala: En faenas de vías ferroviarias, las cuadrillas utilizaban la pala para cocinar. Muy similar a lo que hoy se conoce como “al disco”.

Recotín: Cabro chico inquieto al extremo. Viene de una espiga de acero sobre la piedra del molino tradicional, la cual por la rugosidad de la piedra anda saltando de un lado a otro y en el recorrido, el trigo es empujado a la molienda.

Roto palangana: Tipo hablantín, chamuyento, mentiroso pero simpático.

Roto pinganilla: Parecido al anterior

Roto mercachifle: comerciante de baja estofa; más bien un negociante frente a cualquier posibilidad.

Sacó el pan como una flor: Se utiliza frente a un fracaso rotundo, en lo familiar o en lo comercial. “…con los hijos sacó el pan como una flor…”

Santiguar: Quebrar “el mal de ojo” Algunas personas tienen esta facultad mediante oraciones y rituales populares trasmitidos de generación en generación.

Sabandija: Personaje ladino, movedizo, pintoresco.

“Se cebó la mula al m’ei”: Significa que, como en el comportamiento animal, le quedó gustando un tipo de alimento y lo espera y lo busca. En las personas se asocia a ciertas situaciones placenteras.

Terciar: Buscar la mejor ruta para llegar a destino. Generalmente es la diagonal para ahorrar recorrido.

Te las voy a dar… Amenaza de castigo físico a un niño, con fines correctivos.

Trabajo al capricho: Cuando no hay un diseño previo, el artesano improvisa, sobre todo el decorado, y las cosas “van saliendo”, simplemente.

Trabajo laboria’o: Trabajo muy decorado. Por ejemplo los estribos de madera.

“Te voy a apalear como buey goloso”: Amenaza frente a una falta mayor. Viene de la situación cuando un buey se metía a un sembrado o una huerta y dejaba el “estropicio”

Una trila’e… Un montón, una cierta cantidad.

Una ristra’e… Una cierta cantidad, por ejemplo, de productos agrícolas

Una trola’e… Una tajada importante, por ejemplo, de jamón o pernil.

Una murga’e…Un grupo de personas. Por ejemplo, una murga’e borrachos.

Una cuelga’e… Una cantidad de productos que, precisamente, se cuelgan. Pueden ser productos del agro o del mar.

Una pirhua: canastillo sureño fabricado con una fibra natural.

Un soplillo: Un género delgado y poco apropiado para el frío. “…por Dios, si anda con un soplillo de pantalón, que no le abriga nada… (frase habitual de mi abuela Enriqueta)

Un seremil de gente: Mucha gente, cercana a los mil.

Una chei: una querida o amante a la que hay que mantener bajo cuerda

Un propio: Es el empleado de confianza que secunda al patrón en labores cotidianas. No realiza labores agrícolas pero ocasionalmente opera como capataz. Cuando el patrón anda en “las tomas” o en otros oscuros menesteres, el propio lo va a buscar y lo lleva, curado pero seguro, de vuelta a la casa. Tener un “propio” es signo de status.

Un “muchacho” en los tijerales: Término de la construcción. Es la medida incierta de un pie derecho complementario en los tijerales y que tiene la altura de un niño, más o menos.

Una contra: Tratamiento que hace una persona entendida en estos menesteres para contrarrestar el mal de ojo. Normalmente después de detectar a quien inició el mal, esta etapa se cobra aparte. Se le llama limpieza o descarga.

Zalagarda: Bullicio, algazara, griterío.

Zamarrión: Tironeo de la ropa como advertencia a un niño para que guarde la compostura.

Zumba: Paliza, castigo violento.

Fotografías: 1) Ilustración de Tabaré Gómez Laborde, conocido como Tabaré, dibujante, humorista y caricaturista uruguayo, en una caricatura de la serie "Chispazos de la Conquista de América". 2) Collage de palabras. 3) Abuela dibujo para colorear.