sábado, 14 de enero de 2017

"Para saber y Cantar...", folklore infantil chileno. Parte 1.



La riqueza de la tradición oral sigue siendo, hoy en nuestros días, cuando las expresiones escritas y visuales lo llenan todo, una parte muy importante del Patrimonio de la Humanidad. Y continúa conservando el caracter de transmisor de cultura, que fue su razón primera de existir.

A través de la narrativa oral se enseñaban los mitos sobre la creación del mundo y del hombre, sobre la historia del grupo social al que se pertenecía, sobre los viajes, las técnicas, el calendario agricola, etc.

He ahí la importancia de la tradición oral.

Nuevamente en mi biblioteca, con un libro de antigua data, para que ustedes comiencen a disfrutar de nuestro folclore.





De los muchos cuentos que circulan por los campos de Chile, Ramón Laval fue uno de los que se preocupo por la cultura y el saber populares. Con Rodolfo Lenz fueron los precursores de la investigación folclórica en nuestro país, también otros estudiosos se dedicaron a este item, Oreste Plath, Yolando Pino y Robinson Saavedra.

Aquí en "Folclore y Cultura Chilena", mostraremos a un recopilador y escritor chileno Manuel Peña Muñoz, que en su libro "Para saber y Cantar...El libro del folklore infantil chileno", nos lleva a los tiempos cuando nuestras abuelas nos contaban historias, adivinanzas y otros relatos de la tradición oral, junto a un bracero y tomando un mate (que es el caso del editor de este artículo).

Los dejo con el prólogo de este libro, escrito por Teresa Clerc Mirtin, para entrar en el tema.

PRÓLOGO

Al recorrer las páginas de esta obra, es fácil comprender el propósito de su autor: presentar una selección de composiciones del folklore infantil chileno, trasmitidas por la tradición oral de una generación a otra.
Muestra una variedad de nanas o canciones de cuna para que las modulen o canten las madres; trabalenguas, adivinanzas, retahilas, rimas, rondas y otras formas folklóricas.

Todas ellas son entretenimientos verbales y constituyen un tesoro de gracia y alegría para chicos y grandes.

Esta antología, sin duda, incentivará a los padres a recitar con los más pequeños algunos versos y juntos podrán gozar la musicalidad propia de la lengua materna. A los maestros, les ayudará en la difícil tarea de hacer olvidar al niño las imágenes televisivas y cautivar su atención con el ritmo del lenguaje al repetir sonoramente algunas rimas para acompañar las rondas o el ritmo monocorde de las retahilas que acompasan el golpe del cordel o el rebotar de la pelota; otras veces, despertar su curiosidad con el acertijo o el interés lúdico mediante los trabalenguas y el humor con los disparates o absurdos y como afirman sociólogos y filósofos y la experiencia lo corrobora, " lo que primero produce el regocijo de lo cómico en el niño, es el darse cuenta de la incongruencia de un dicho".

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El tipo de composiciones literarias que contiene esta obra, aportan un sentido mágico y ritual que aproximará al niño a la lectura de ellas.

Además, por ser manifestación viva de la alegría infantil y el dinamismo propio de la edad, permiten que el niño se sienta actor o partícipe directo de los juegos; esta vivencia lo mueve a variar y a crear otros por imitación, y así se enriquece el folklore.

En la vida adulta,muchas de estas sencillas rimas o juegos absurdos de lenguaje se proyectan en forma de enseñanzas y así se comunican las generaciones.

Por todo lo considerado, creo que el autor con esta obra, permitirá enriquecer el alma de sus lectores y con ello enriquecerá, por ende, la cultura nacional.

TERESA CLERC MIRTIN
Premio Nacional de Educación


Nos cuenta el autor, Manuel Peña Muñoz.

PARA SABER Y CANTAR

El libro del folklore infantil chileno

Para saber y contar y contar para saber
estera y esterita, para secar peritas
estera y esterones, para secar orejones
no l'echo los matutines pa' dejarlo pa' los fines
ni se los dejo de echar, porque de todo ha de llevar
pan y queso pa' los tontos lesos
pan y vino pa' los monjes capuchinos
pan y pan pa' las monjas de San Juan
pan y afrecho pa' los burros de ña Jecho
y pan y cebá pa' los que no saben ná. Estera un. ..


De esta manera se iniciaban antiguamente en el campo, las narraciones orales en torno a un brasero, cebando mate y echando cascaritas de manzana al fogón. En nuestras haciendas chilenas con corredor, cerca de San Javier o de San Carlos, al interior de Rancagua o de Pelequén, existía siempre una anciana vestida de negro, que por las noches entretenía a ios campesinos y a los niños con cuentos de aparecidos, princesas y dragones de dos cabezas.

Estas historias soIían comenzar con estas sabrosas chacharachas de sabor popular y que consisten
en una serie de frases rimadas con cierta soltura, pero faltas de todo sentido conceptual.
Estas chacharachas que se transmitieron de generación en generación predisponían favorablemente el espíritu del auditorio, creando un ambiente de poesía y misterio. Otro tanto podemos decir de los finales de cuento, llamados matutines:

"y este fue el cuento de María Sarmiento
que se subió al tejado y se la llevó el viento".

o bien

"y este cuento se acabó y el viento se lo llevó
y cuando lo vuelva a encontrar, te lo volveré a contar"


Los principios y finales de cuentos son decisivos para el éxito de la narración oral. Los niños sienten fascinación por estas palabras mágicas que tienen ritmo propio, y que constituyen parte de nuestro folklore infantil.
Junto a las chacharachas y matutines están las rondas, de letras maravillosamente poéticas:

"Yo soy la viudita del Conde Laurel
que quiere casarse y no halla con quien".




o bien:

"Estaba la pájara pinta
sentadita en el verde limón".


o esta otra:

"Vamos jugando al hilo de oro
y al hilo de plata también
que me ha dicho una señora
que lindas hijas tenéis".

Los niños de entonces jugaban al Paquito Librao o al Corre l'anillo:

"Corre l'anillo
caballo tordillo
pasó un chiquillo
comiendo huesillo"...


Hoy día, los niños se sientan delante del televisor (hoy el Pc) y no practican juegos. Algunos optan por los flippers electrónicos. ¿ De quién es la culpa ?

Los educadores y psicólogos estudian el problema y plantean casos: un niño, imitando a Batman, se tiró del balcón, muriendo instantáneamente.

—Y eso que se había puesto la capa —comentó el hermanito.

Los expertos dan la voz de alarma: los padres deberían reflexionar y replantearse la educación de sus hijos. Parece ser que la recuperación de la literatura infantil es una de las soluciones para que el niño cultive sus sentimientos, se sensibilice con la naturaleza, perfeccione su lenguaje, asuma su verdadera identidad del niño, y desarrollándose en lo interior y en lo social, aprenda a ser él mismo.
Los cuentos, las poesías, los juegos caseros, son una manera de recobrar los valores perdidos de la infancia.

Hasta aquí el inicio de este artículo,  "y este cuento se acabó y el viento se lo llevó y cuando lo vuelva a encontrar, te lo volveré a contar", que en sus otros capítulos, muchos recordarán su infancia, tal cual a mi me pasó...

Bibliografía: 1) "Para saber y cantar", autor Manuel Peña Muñoz. Ediciones Cerro Huelén. 1983. 2) "Los cuentos de Hadas: historia mágica del hombre". Autor Rodolfo Gil. Aula Abierta Salvat. Colección Salvat, Temas Claves. 1985.

Fotografías: 1) y 2) del libro "Para saber y cantar...".
Discografía: Música: "Yo soy la Viudita del Conde Laurel".  Rondas Infantiles. Intérprete: Joaquín Díaz.

Continuará... (ir a parte 2 "Folklore infantil,su valor formativo).