domingo, 1 de enero de 2017

Pablo Neruda en España con guerra civil. Neruda Parte 5.


Nuestra amiga María de España, nos trae a recuerdo de nuestro poeta Pablo Neruda, el involucrarse de lleno en la Guerra Civil Española, cuando estaba de Cónsul de Chile en España.
De aquí nace su "España en el corazón".

Los días de Pablo Neruda en España habrán de ser imborrables. Aparte de su amistad con Federico García Lorca y Rafael Alberti, se relaciona con Aleixandre, Miguel Hernández, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Luis Rosales, Manuel Altolaguirre y muchos otros.
La sublevación franquista cayó como un helado puñal sobre la mesa alegre del domingo. El poeta no pudo controlar su otro yo de cónsul chileno, de diplomático formal y protocolar. Se puso al lado
de la República. No le importó su cargo, sino la transparencia de su conducta.



Pablo Neruda, Cónsul de Chile en la España en Guerra

Al examinar la biografía de Pablo Neruda, no será difícil que el lector llegue a concordar en algún momento con una expresión bastante reiterada "Neruda... el poeta combatiente" con la que no pocos articulistas y estudiosos de su obra han querido caracterizar una constante (para algunos la más importante) de toda su actividad poética.

Sin embargo, antes de adentrarnos en este tumultuoso aspecto de su quehacer poético, resulta necesario establecer previamente que ésta, la combativa, es sólo una de las facetas de un gran creador; se trata, en efecto, de un poeta que de insólita y cabal manera contiene en sí a todos los poetas: el sensual y el trágico, el testimonial y el hermético, el elemental y el filosófico, el errante y el contemplativo, el intimista y el "poeta de utilidad pública", como él mismo quiso bautizarse en alguna oportunidad.

Qué duda cabe, existen en la trayectoria poética y humana de Pablo Neruda capítulos para el amor y la batalla, para la bohemia y la soledad, para las grandes amistades y las tremendas enemistades; capítulos para la pobreza absoluta, para la mordedura de la crítica, para persecución política y para los asaltos de la envidia. Y existen también los capítulos de la exaltación y la fama ; los capítulos que brindan al poeta el reconocimiento del mundo a su obra polifónica... polivalente... polifacética.
 
"La hierba de los caminos". Rolando Alarcón.



Una de estas facetas la combativa la que hace de su poesía un arsenal de metáforas incendiadas por la pasión y la furia, esto no es algo que el poeta haya buscado. No es algo que su pacífico corazón hubiese querido conocer ni practicar. Pero he aquí que el destino le conduce, en 1936, a una particular encrucijada en el tiempo y el espacio, a una sombría cita con la historia que habrá de marcar a sangre y fuego su poesía.

Neruda se hará poeta combatiente en la España que vio morir a Federico García Lorca.


II
España en el recuerdo

Desde el momento en que Neruda llega a Barcelona para asumir un cargo consular, en mayo de 1934, empieza a desarrollar una creciente relación de afinidad y afecto con el entorno español. Establece un contacto que no dudaremos en llamar... enamorado, con respecto a España, su gente, su cultura, su idioma. Y lo hace no sólo a través del re-descubrimiento de los antiguos poetas Quevedo, Góngora, Villamediana sino también a través de la amistad generosa y apreciativa que le brinda la nueva promoción de grandes poetas de la Generación del 27:Alberti, García Lorca, Altolaguirre, Aleixandre, Miguel Hernández, Gerardo Diego, Cernuda, León Felipe, y tantos otros.

Después de la corrosiva soledad de sus consulados en Oriente, Neruda encuentra en España luz, amistad, identidad, reconocimiento...

Y son numerosas las referencias que más tarde hará el poeta sobre estos días, llegando incluso a afirmar que él el sombrío poeta de tantas páginas atormentadas ha encontrado allí, en Madrid, la felicidad:

"Pocos poetas han sido tratados como yo en España..." confidencia Neruda a Alfredo Cardona Peña "Encontré una brillante fraternidad de talentos y un conocimiento pleno de mi obra. Y yo, que había sido durante muchos años martirizado por la incomprensión de las gentes, por los insultos y la indiferencia maliciosa, drama de todo poeta auténtico en nuestros países me sentí feliz." (Cita del libro de E. Rodríguez Monegal, "El Viajero Inmóvil" ).

"Toda esa época de antes de la guerra tiene para mí un recuerdo como de racimo cuya dulzura ya se va a desprender, tiene una luz como la del rayo verde cuando el sol cae en el horizonte marino y se despide con un destello inolvidable.", dice Neruda en sus memorias de "O Cruzeiro". Estas palabras no son circunstanciales. Representan una constante que aparecerá una y otra vez en su prosa y en su verso. Son muchas y muy llenas de afecto las palabras que el poeta tendrá hacia la España que fue su hogar entre 1934 y 1936.

Pero todo esto se desploma en medio de dos grandes estallidos noticiosos que en medio de tantos otros son los que simbolizan para el poeta el origen y consecuencia de la tragedia: se produce la insurrección armada encabezada por Franco y un mes después es fusilado en Granada Federico García Lorca, el poeta y dramaturgo granadino, hermanado con Neruda a través de una amistad entrañable y de una recíproca y genuina admiración por el trabajo poético de cada cual.

En estos dos graves hechos está la raíz de "España en el corazón". Aquí y en los sucesivos episodios de la Guerra Civil Española está la razón del grito y el espanto. Aquí está el dolor que nunca terminará de engendrar dolor.

Desde el primer minuto el Cónsul Ricardo Reyes (como figura en mucha correspondencia oficial de la época) se desdobla en el poeta Pablo Neruda y este último no pide permiso a nadie para tomar partido frente a la España dividida. Para opinar, actuar y escribir su poesía en llamas. A semejanza de lo que él dice con respecto a su temprana vocación poética: "la poesía vino a buscarme...", así también la Guerra Civil Española viene en su busca con su cortejo de duelos y de espantos y le pide (el poeta sabe que le exige), que tome partido. Pues bien, ni ahora ni en el futuro Neruda rehuirá la grave tarea de poner su poesía en pie de combate.

"Ya se fué el verano" de una antigua copla: "La tía vinagre". 



Las dos primeras referencias específicas sobre la génesis de "España en el Corazón", (sobre la creación de uno de los primeros poemas que habrán de conformar el libro), se refieren al "Canto a las madres de los milicianos muertos", y provienen, la una de Rafael Alberti y la otra de Luis Enrique Délano. Al poco tiempo de iniciada la Guerra refiere Alberti Neruda le hace entrega de este poema de trágicos acentos y clásica grandeza, para que sea publicado en el periódico de los combatientes Republicanos, "El Mono Azul". Por su parte, Luis Enrique Délano cuenta, en su libro "Sobre todo Madrid", que Neruda lee este poema en un acto público efectuado en la ciudad de Cuenca, el 12 de octubre de ese año.

Desde el comienzo de la guerra no han faltado las voces iracundas, cuando no envenenadas, que acusan a Neruda de faltar gravemente a la neutralidad y a la prescindencia política que corresponden a un funcionario diplomático.

Para el gobierno chileno resulta desagradablemente repetitivo esto de tener problemas con sus representantes consulares en Madrid. En efecto, aún está en la memoria de todos la avalancha de protestas en contra de Gabriela Mistral, (inmediata antecesora de Neruda en el cargo) al divulgarse indebidamente en Santiago una carta naturalmente privada en que Gabriela emitía algunos ácidos, y tal vez poco meditados comentarios, sobre la gente y la realidad social y política de la España de esos días.

"Nubes y Esperanza". Rolando Alarcón.



Enfrentado en aquella oportunidad con esta lamentable situación, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile había sido tajante, duro y sorprendentemente rápido en sus decisiones: Gabriela Mistral había sido transferida de un día para otro a Lisboa, y Neruda llamado a asumir en propiedad el cargo de Cónsul de Chile en Madrid.

Es por esto que ahora, frente a los problemas aun mayores que está causando el Cónsul Reyes al gobierno, éste opta por una decisión aún más drástica, que sin embargo en apariencia se justifica debido al convulsionado estado de cosas en la asediada y bombardeada Madrid: se decide simplemente suspender el funcionamiento del Consulado de Chile en la capital española.

De esta manera, desprovisto de su representación consular en Madrid por el gobierno de Arturo Alessandri no como se ha señalado erróneamente, debido a destitución de su cargo, sino a través del sencillo pero efectivo recurso de declarar cerrado el Consulado y, por consecuencia, innecesario el Cónsul Neruda se ve forzado a abandonar España a fines de 1936, dirigiéndose a París, en donde podrá asumir con mayor libertad sus trabajos en favor de la República Española.

Pero esta libertad tiene su precio: el Cónsul Reyes no tiene plaza asignada en Europa o en parte alguna, y sus comunicaciones con el Ministerio de Relaciones Exteriores gestionando una nueva destinación ose extravían o van a parar a escritorios y cajones olvidadizos.

Significativa resulta una carta que el 31 de enero de 1937 envía a Neruda desde Bayona su amigo y colega de rango superior en el escalafón consular, Tulio Maqueira, quien trata de aconsejarle prudencia, al mismo tiempo que intercede por él frente a las autoridades de Santiago:

"Una vez más... he de deplorar la inoportunidad de su conferencia de París y sólo me resta hacer votos por que el Ministerio no lo tome a la tremenda... Me han llegado ya ecos airados de la colonia: me he limitado a callar, como lo hago siempre cuando no tengo la razón de mi lado.

"Respecto de su futura destinación, no veo más perspectivas que Bazán quiera dejarle el hueco de Marsella, trasladándose a plaza más de su agrado...

Y más adelante Maqueira concluye:

"En cuanto a su viaje, Ud. sabe que yo no puedo darle sino pasaje de tercera. La gestión hecha ante Jorge Barriga dio resultado enteramente negativo. De ahí que en carta anterior le aconsejara que escribiera sobre este punto al Subsecretario. Por mi parte, yo he transmitido al Ministerio su pedido para que se le dé pasaje de segunda, en oficio despachado por el correo aéreo del sábado."

La alusión que hace Maqueira a una conferencia de Neruda en París, nos proporciona una pequeña pero significativa referencia sobre las actividades que desarrolla el poeta en esa ciudad y también sobre algunas de sus inevitables consecuencias. En efecto, como parte de sus actividades en la capital francesa, Neruda hace uso de la palabra en más de una ocasión para despertar la adhesión del pueblo francés hacia la causa republicana. Las reacciones negativas resultan fácilmente previsibles...

Y de estos discursos, el que ha sido conservado y reproducido muchas veces es el dedicado a Federico García Lorca. Es un discurso de impresionante belleza, que asume como propio el duelo de España y como propios cada uno de sus muertos:

"Cómo atreverse a destacar un nombre de esta inmensa selva de nuestros muertos? Tanto los humildes cultivadores de Andalucía, asesinados por sus enemigos inmemoriales, como los mineros muertos en Asturias, y los carpinteros, los albañiles, los asalariados de la ciudad y del campo, como cada una de miles de mujeres asesinadas y niños destrozados, cada una de estas sombras ardientes tiene derecho a aparecer ante vosotros como testigos del gran país desventurado, y tiene sitio, lo creo, en vuestros corazones, si estáis limpios de injusticia y de maldad. Todas estas sombras terribles tienen nombre en el recuerdo, nombres de fuego y lealtad, nombres puros, corrientes, antiguos y nobles como el nombre de la sal y del agua... [...]

Sí, cómo atreverse a escoger un nombre, uno solo, entre tantos silenciosos? Pero es que el nombre que voy a pronunciar entre vosotros tiene detrás de sus sílabas oscuras una tal riqueza mortal, es tan pesado y tan atravesado de significaciones, que al pronunciarlo se pronuncian los nombre de todos los que cayeron defendiendo la materia misma de sus cantos, porque era él el defensor sonoro del corazón de España. Federico García Lorca! Era tan popular como una guitarra, alegre, melancólico, profundo y claro como un niño, como el pueblo. Si se hubiera buscado difícilmente, paso a paso por todos los rincones a quien sacrificar, como se sacrifica un símbolo, no se hubiera hallado lo popular español, en velocidad y profundidad, en nadie ni en nada como en este ser escogido".

No hay palabras superfluas en esta conferencia luminosa y enlutada al mismo tiempo y resulta difícil citar este o aquel párrafo en detrimento del conjunto. Lo que sí hay es un discurso que se modula como el movimiento de una gran sinfonía trágica, cuya presencia permanece en el recuerdo mucho tiempo después de emitido el último sonido.


III
En torno a "España en el Corazón"


En la cronología Nerudiana, aparecen unas pocas líneas correspondientes a 1937, en que se señala escuetamente la publicación en Santiago, por Editorial Nascimento, de la primera edición de "España en el corazón". Detrás de esta concisa mención... ¡cuánta vida y muerte conjugadas!

Cuando el libro aparece, en noviembre de ese año, Neruda viene de vuelta de la experiencia atroz de la Guerra Civil Española y un distante observador podría creer que para el poeta ya es suficiente con lo hecho: en primer lugar una abierta toma de posición en favor del bando Republicano (que le ha costado su cargo consular en Madrid); luego una serie de acciones tanto en la misma España como en Francia para ir en ayuda del pueblo español, y finalmente por cierto la creación de este gran poema, un poema de clara estructura documental, a través del cual inaugura en su poesía un modo violento, explosivo y feroz de dar testimonio de una tremenda realidad, que no ha sido ni menos violenta ni menos feroz.


"Generales
traidores
mirad mi casa muerta
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón."
A tanta distancia de esos días, aún resulta posible que existan impugnadores de este libro corajudo y terrible, un libro que maldice abiertamente y que ajusticia poéticamente y sin contemplaciones a los que el poeta considera responsables de la tragedia.

Pero el tiempo desarticula lentamente las pasiones. En Chile, la palabra ponderada del Profesor Martín Panero español por nacimiento, chileno por derecho propio ha expresado en más de una oportunidad juicios que resultan certeros, ecuánimes y admirables con respecto este libro en particular, y con respecto a toda la relación de Neruda con España en general. Expresa el Profesor Panero en su texto "Neruda y España", publicado en la revista "Taller de Letras", de 1972:

"Por encima de cualquier discrepancia, resulta difícil para un español leer esos poemas sin que le remezca el alma una sacudida emocional. Fulgura en la mayoría de ellos una verdad humana y artística que se impone con radiante evidencia y que uno acepta, aun manteniendo su fidelidad a otras verdades diferentes e incluso antagónicas. Cuando el paso del tiempo desmorone las anécdotas y deje en pie sólo las categorías, se verá más claramente la grandeza de este libro, que Neruda escribió con el corazón".

Con este libro, el poeta asume el rol de cronista, de testigo insobornable de lo que el destino le ha permitido ver y vivir, y traduce su testimonio en versos impregnados de una desgarradora voluntad de justicia y de una inmensa compasión hacia los caídos.

"A las Barricadas". Versión Original.




Pero para Neruda, el libro por sí solo no es suficiente.

Y no lo es, principalmente porque ya a fines de 1938 se puede vislumbrar el final de las batallas, la inminente derrota de las fuerzas Republicanas, el acelerado éxodo de quienes optan por abandonar España buscando la seguridad en el exilio. Millares de hombres, mujeres y niños cruzan la frontera hacia Francia porque ya no pueden vivir por más tiempo en su patria.

Desde que ha regresado a Chile y junto con fundar la Alianza de Intelectuales, Neruda se convierte en un persistente y hasta majadero interlocutor para todos los que pueden hacer algo por la causa que él juzga merecedora de la mayor atención.

Felizmente, las circunstancias políticas que imperan en Chile favorecen la adopción de medidas de hecho extraordinarias y sin precedentes en la historia del país. El gobierno del Frente Popular, que ha obtenido para su abanderado, el profesor radical Pedro Aguirre Cerda la presidencia de Chile en las elecciones de 1938, hace suya la voluntad de ir en ayuda de los refugiados españoles que a la fecha se encuentran precariamente instalados en campos de concentración en Francia y en sus territorios africanos y autoriza la iniciación de gestiones para facilitar su traslado a Chile.

Por ello, cuando a comienzos de 1939 Neruda recibe la misión de viajar a París para organizar la inmigración de ciudadanos españoles a Chile, se cumple un ferviente deseo del poeta, que desde su salida de España no ha dejado de considerar la tragedia española como propia, como herida abierta y sangrante que no puede ser desatendida o voluntariamente ignorada.

 
"Viva la 5° Brigada". Rolando Alarcón.

Para Neruda, la misión de Cónsul Especial para la Inmigración Española que recibe de parte del Presidente Pedro Aguirre Cerda, viene a ser una especie de acción complementaria, una continuación natural activa y efectiva del mismo impulso que lo llevó a escribir "España en el corazón".

Con el paso de los años y debido al dilatado registro temático de su obra, Neruda recurrirá en más de una ocasión a la imprecación, al insulto certero y vengador cuando estima que la situación lo requiere. Recurrirá también a la elegía, a la honda y solidaria reflexión poética con que hermana los dolores de los hombres a sus propios dolores. Pero tal vez en ninguna otra obra llegará a conjugar lo uno y lo otro con el tremendo vigor emotivo con que lo hace en "España en el corazón".

Es una furia inédita, una desolada compasión, es una militancia que se hace palabra maldiciente, es un luto combativo y feroz el que inspira los versos de "España en el Corazón".
Desde España mil besos de Maria

Fotografías: 1) Cartel guerra civil. 2) Pablo Neruda. 3) Miguel Hernández, poeta. 4) Ataque republicano. 5) García Lorca. 6) Los bombardeos y los niños. 7) Entrada a Barcelona de los republicanos. 8) Rafael Alberti. 9) Refugiados republicanos a los campos de concentración franceses.
Agrego además un comentario en relación a este artículo de parte de María Llacer, de España.
Blogger Maria dijo...
Lorca habría inventado a Neruda, según Pedro Henríquez Ureña

Admirador de Federico García Lorca, el célebre creador de "Romancero gitano" nacido en Fuente Vaqueros, Granada, en 1898, Pablo Neruda confiesa que siempre leía sus trabajos y que como amigos, los dos en España, con frecuencia hablaban acerca de sus inspiraciones. Un día García Lorca le pidió a Neruda que le leyera sus últimos poemas y, a mitad de la lectura, el gran poeta andaluz le exclamó: “No sigas, no sigas que me influencias!”.

Entre ambos hubo una relación amistosa y también poética demasiado familiar, al extremo que Jorge Guillén (España,1893-1984) confiesa que en 1941, el humanista dominicano Pedro Henríquez Ureña (Dominicana, 1884-1946) le habría asegurado en Boston, Estados Unidos, que Lorca había inventado a Neruda.

Esa familiaridad y la admiración que mutuamente se profesaban, quedó patentizada en 1933, cuando ambos poetas, coincidieron en Buenos Aires, Argentina, donde recibieron juntos, un homenaje, que aceptaron gustosos con un discurso leído por ambos que resultó ser un confuso pero agradable espectáculo.

La musicalidad poética de Lorca y Neruda es prácticamente la misma. El andaluz llamó "Canciones" a su primer libro de poemas, y el chileno, "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", a su segundo publicado.

Así lo demuestran los versos que presentamos a continuación. Delante les van los de García Lorca, escritos y musicalizados en 1919 en su querida Granada:


Yo pronuncio tu nombre en las noches oscuras/
cuando vienen los astros a beber en la luna/
y duermen los ramajes de las frondas ocultas/
y yo me siento hueco de pasión y de música/
Loco reloj que canta muertas horas antiguas./
Yo pronuncio tu nombre en esta noche oscura/
y tu nombre me suena más lejano que nunca./
Más lejano que todas las estrellas/
y más doliente que la mansa lluvia./
¿Te querré como entonces alguna vez?/
¿Qué culpa tiene mi corazón?/
Si la niebla se esfuma/¿qué otra pasión me espera?/
¿Será tranquila y pura?.../

Ese poema se titula: “Si mis manos pudieran deshojar”. Luego, en 1924, en versos más libres, pero musicalmente muy parecidos a los alejandrinos de doce sílabas de Lorca, el Premio Nóbel chileno en su "Poema 20", cantó:


Quiero escribir los versos más tristes de esta noche/
escribir por ejemplo la noche está estrellada/
y tiritan, azules los astros a lo lejos/
el viento de la noche gira en el cielo y canta/
Es cierto que la quise
y a veces ella también me quiso/
en las noches como esta la tuve entre mis brazos/
la bese tantas veces bajo el cielo infinito.../


Ya en su "Poema 6", Neruda había dicho:

Te recuerdo como eras en el último otoño/
eras la boina gris y el corazón en calma/
en tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo/
y las hojas caían en el agua de tu alma.../


¡Cuánta belleza, calidad y coincidencia!
Desde España Maria LLácer

(Ir a Yo soy Pablo Neruda. Parte 6).