sábado, 8 de octubre de 2016

Alegrando la Página. Parte 3.


Seguimos "Alegrando la Página", que consiste en escribir de un dibujante chileno, para conocerlo y ver (y sonreir) con sus viñetas, aparecidas en diferentes medios de comunicación.


Esta vez el turno es de Alejandro Montenegro Gallardo, conocido con el seudónimo de Rufino, que hizo de las suyas en la Revista Hoy y en el Diario La Época, pero mejor vamos a la reseña que despeja toda duda, de donde dibujo este señor...

???????????.


Cuando a uno le preguntan, con inconfundible tono de admiración, "quién diablos es el tal Rufino", existen unas cuantas respuestas posibles. Y, claro, también algunas imposibles. Entre las posibles, conviene hacer ciertos distingos, digamos por razones de seguridad (o sea, que uno a veces no está bien seguro respecto a tal o cual detalle).

Para determinados círculos, o cuadrados, lo menos conflictivo y lo más categóricamente indiscutible será contestar:

—¿Rufino?
Y si insisten:
—Sí, Rufino.
—Es Rufino.

¿Quién podría objetar una definición así?

Lo otro, ya bastante más arriesgadón, sería irse por una línea del tipo de:
—Rufino es Alejandro Montenegro.
Ahí sí que suele armarse la de Dios es Cristo. Unos persisten, insaciables:
—¿Y ese quién es?

No faltan los suspicaces que comentan:
—Ah, no es su verdadero nombre, ¿ah? Oculta su identidad, ¿ah?
O entran en juego los detallistas:
—Bueno, bueno, pero ¿y quién es Alejandro Montenegro?

Psst_de_Rufino_dos355.jpg
Y no es cuestión de salirse del lío con que Alejandro Montenegro es hijo de un señor Montenegro y una señora de Montenegro, que cuando tuvieron un hijito se les ocurrió ponerle Alejandro, y...

Mal camino. Los preguntones jamás se conformarán con tan poco. En el fondo, quieren saber qué tiene de raro Rufino, o de dónde saca las ideas (por llamarles así) para sus monos, o qué lo lleva a considerarse divertido, o cuál es la causa de la atracción que ejerce sobre las mujeres. Esto último no será verdad, pero como que viene bien en un prólogo, ¿o no?

Y ahora, hablando un rato en serio, habrá que aclarar más allá de cualquier duda que Rufino es nada menos que el autor de los monos de Rufino. El los concibe, los dibuja en borrador, los pasa en limpio. El también les pone los letreritos, cuando traen letreritos. O los deja mudos, cuando algo o alguien aconseja que permanezcan mudos. En realidad, no tiene escapatoria ni atenuante: lo hace todo.

Incluso, a veces, testigos insospechables lo han visto reírse con ellos.
Una valiosa prueba de que Rufino es un hombre normal, digan lo que digan las malas lenguas. Un hombre normal, sí, que en cuanto se trata de aparecer por su casa, y de puro humilde que no es, utiliza el enigmático seudónimo de Alejandro Montenegro, para ver si lo
aguantan.

Psst_de_Rufino_tres356.jpgGUILLERMO BLANCO.

Ya entregada esta reseña de Guillermo Blanco, que viene en el prólogo de este libro,pasamos a los "monos de Rufino", que nos traerán algunas sonrisas...

* ¡Psst..! es la primera selección de dibujos y es el primer libro que acomete Rufino, violentando de manera flagrante la tradición de silencio editorial de los humoristas criollos...
El Editor Jefe. *(extracto de la presentación en contratapa).

¡Psst..!
Monos de Rufino.
Rufino
Primera Edición: 2000 ejemplares.
Editorial Aconcagua.
Julio 1983.

Van los monos.

Psst_de_Rufino_tcuatro357.jpg

Otro más...

Psst_de_Rufino_cinco358.jpg