sábado, 8 de octubre de 2016

Educación Universitaria en Chile. Reflexión.

Este artículo, que no pierde vigencia, es del año 2012 cuando la Universidad del Mar estaba con problemas y sus alumnos quedaron en la indefensión, frente a las anomalías y la incertidumbre de su futuro, hoy ya sabemos en que terminó esto, pero vamos con el artículo.

 

Nuevamente ocupando el espacio de FyCCh., para asuntos que nos atañen a todos los chilenos, la educación. Esta vez con un artículo del Mostrador, escrito por Judith Scheele dedicado a la educación universitaria y el problema de los alumnos de la Universidad del Mar.



Hasta cuando debemos aguantar los chilenos, y quién nos defiende del empresariado que hace sus negocios sin importarles lo que significa para personas normales, con sueldo fijo mensual, una educación carísima, donde el estado se hace "el cucho" y dice: que el mercado regula todo...

Debemos tener un estado que regule todo el quehacer de nuestra sociedad, ya que hemos dejado (todos los chilenos), que no exista regulación, porque creemos que todo lo regula el dinero, la oferta y la demanda, creemos que somos seres individuales que sabemos cuidarnos, bueno acá un ejemplo de este sistema...

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EL MOSTRADOR

COLUMNAS
22 de noviembre de 2012

Universidad del Mar: palabras al cierre

JUDITH SCHEELE. Investigadora del Centro de Políticas Comparadas de Educación UDP.

Si el caso catastrófico de la Universidad del Mar tiene algún punto positivo, es que nos ha enseñado una lección sobre la importancia de la calidad, transparencia y supervisión en la educación superior.
 

En primer lugar, demuestra que con el sistema de autonomía institucional los gobiernos de la Concertación “crearon un monstruo”. El objetivo de este sistema era supervisar a nuevas instituciones hasta convertirse en entidades sólidas. Una vez que el Consejo Superior de Educación (el actual Consejo Nacional de Educación) decidiera, a partir de un proceso de licenciamiento, que se trataba de un proyecto educativo e institucional viable, adquirirían autonomía total. Como instituciones autónomas serían libres de abrir nuevas sedes y programas de estudio, expandir su matrícula, contratar y despedir profesores, etcétera, sin ningún tipo de intervención pública.
 

La autonomía institucional fue aceptada como solución para la explosiva expansión del sistema de educación superior, ya que las autoridades públicas no tenían la capacidad de supervisar a todas las nuevas instituciones que se crearon en esa época. Sin embargo, la falta de control público provocó que muchas instituciones, que en el proceso de licenciamiento mostraron ser proyectos educativos serios, se convirtieran en negocios con el principal fin de crecer y aumentar la rentabilidad, algo que pasó también con la Universidad del Mar.
 

Los conflictos de interés y el lobby de las instituciones de educación superior influyen en las decisiones de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), por lo que se producen situaciones como la acreditación de instituciones de dudosa calidad por períodos de uno o dos años.
 

Segundo, enseña las debilidades de un sistema de acreditación en el que sobran conflictos de interés y falta supervisión. Los conflictos de interés y el lobby de las instituciones de educación superior influyen en las decisiones de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), por lo que se producen situaciones como la acreditación de instituciones de dudosa calidad por períodos de uno o dos años. 

Esta situación también se produjo en el caso de la Universidad del Mar, donde el por entonces jefe subrogante de la CNA firmó un contrato con la UDM apenas un mes después de haber autorizado la acreditación de esa casa de estudios. El ex rector de la UDM, Hector Zúniga, se defendió de la situación diciendo que la “ecuanimidad es lo menos que uno podría encontrar en las votaciones de los acuerdos de la CNA, pues siempre los aspectos subjetivos primaron” (entrevista CIPER). En reacción a este escándalo, la CNA se dedicó por fin a redactar un Código de Ética.
 

Por último, el caso de la U. del Mar demuestra la necesidad de mejorar la transparencia y la supervisión a las instituciones de educación superior. Un sistema de acreditación que se basa en la buena voluntad de las instituciones de entregar información, sin control alguno sobre la fiabilidad de estos antecedentes, implica altos riesgos no sólo para la credibilidad del mismo sistema de aseguramiento de la calidad, sino también para los estudiantes y sus familias que invierten en una carrera bajo el entendido de que se trata de una casa de estudios acreditada por el Estado y, por tanto, que cumple con los estándares mínimos de calidad.

La CNA debe tener, por ley, la responsabilidad de verificar la información que recibe de las instituciones, en particular, cuando existen dudas sobre la calidad de una casa de estudios. Asimismo, se requiere mayor control sobre la gestión financiera de las instituciones de educación superior (tarea que corresponderá a la nueva Superintendencia de Educación Superior).
 

En resumen, el cierre de la U. del Mar es un acontecimiento lamentable para los miles de estudiantes que se sienten estafados y viven en inseguridad sobre su futuro. Sin embargo, también ha servido para evidenciar importantes falencias en el sistema de aseguramiento de la calidad, situación que debe ser aprovechada para realizar reformas a todo el sistema.