jueves, 9 de febrero de 2017

Recabarren. "Don Reca" en varios tiempos, Parte 5.



Parte 5, de "Don Reca en Varios Tiempos".

Continuamos con este interesante artículo de Iván Ljubetic V., profesor de Historia.
Texto que aparece en la Revista Araucaria Nº 35 del año 1986.

Para ustedes, escribe Iván Ljubetic V. 

IMG_0476.JPGUna mañana de enero de 1969. Había llegado a Villarrica en una de las tantas giras realizadas en mi condición de Presidente del Consejo Provincial Cautín de la CUT. Participamos en una reunión de los pensionados de la ciudad y sus alrededores.



Al término de ella, uno de los dirigentes de la Asociación me invitó a su casa.
Mientras caminábamos, contemplaba el hermoso paisaje: el lago, el cielo azul, el volcán con su cima blanca y un leve penacho de humo saliendo de su cráter.

El compañero, siguiendo mi mirada, comentó:
—Es lindo el panorama, lástima que nuestra vida sea tan difícil.
Yo vine a parar ya viejo por estos lugares.

Nací cerca de Curicó, mi familia era campesina y pobre. Muy cabro me embarqué en un enganche y llegué al norte. Trabajé en el salitre. Quedé cesante hacia 1930 y me vine a Santiago.
Trabajé en lo que pude, hasta que un amigo me escribió diciéndome que tenía una pega para mí en un aserradero cerca de Villarrica. Y aquí me quedé.

Mirando y conversando llegamos a la modesta y bien cuidada casa del dirigente. Me presentó a su compañera, quien nos esperaba con el almuerzo listo.

Terminamos de comer y mi anfitrión se levantó de la mesa para volver rápidamente con un paquete.

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—Este es mi tesoro, me dijo. Sus manos curtidas por el trabajo y muchos soles, ahora algo temblorosas, desataron el cordel con que estaban amarrados y me pasó unos diarios.
Eran viejos ejemplares de El Despertar de los Trabajadores, uno de los tantos periódicos fundados por Recabarren. Tenían una antigüedad de medio siglo.

—En diarios como éstos, dijo con los ojos húmedos, aprendí a leer. Allá en la pampa me hice hombre y maduré. La vida era dura, muy dura.
Pero estábamos organizados, teníamos nuestros diarios, teníamos la FOCH y también a don Reca.

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Tuve la suerte de conocerlo. Fue para mí, como para muchos otros miles de obreros, un maestro y un guía.
Venga, me invitó. Y me llevó a su dormitorio. Era una pieza pequeña con dos camas, un velador y un armario. En la pared, sobre las cabeceras, algunas fotos.

Al medio, en un marco, una vieja fotografía sacada de un periódico, de Luis Emilio Recabarren.
—Aquí tengo a don Reca, murmuró con voz ronca, me acompaña siempre y me ayuda en los momentos difíciles. Es como mi ángel de la guarda...
Otro tiempo de Don Reca, y esto continúa en otro Capítulo para ustedes.

Continuará.
 

Como siempre en las fotografías, de la Página de Luis Emilio Recabarren:

1) Villarrica. 2) Diario "El Despertar". 3) Diario "La Federación Obrera".

(Ir a Parte 6 Recabarren).